IV Parte: Temperatura del Planeta, Puah, y Medición del Tiempo
El aumento de la temperatura del planeta causado por la conducta anti ecológica del ser humano y una mayor actividad del sol, provocará un derretimiento del hielo en los polos. Si el sol aumenta sus niveles de actividad por encima de lo normal habrá una mayor producción de viento solar, más erupciones masivas desde la corona del sol, aumento en la irradiación, y por ende un incremento en la temperatura de nuestro planeta. Los hermanos Mayas se basaron en el giro de 584 días del planeta Venus para calibrar sus cálculos solares, ellos dejaron registrado que cada 117 giros de Venus, marcados cada vez que aparece en el mismo sitio en el cielo, el sol sufre fuertes alteraciones y aparecen enormes manchas o erupciones de viento solar, advirtieron que cada 5,125 años se producen alteraciones aún mayores y que cuando esto ocurre el ser humano debe estar alerta pues es el presagio de cambios y destrucción. Los cambios en la actividad del sol siguen siendo más fuertes puesto que las protecciones que tenemos a nivel planetario se han venido debilitando y el escudo electro magnético que nos cubre ha venido disminuyendo su intensidad. La producción de ozono en la ionosfera que impedía la llegada de rayos ultravioleta ha disminuido y han aparecido unos enormes agujeros sobre los polos que permiten la llegada de rayos solares infiltrados a la superficie del planeta. La actividad dañina del ser humano sigue alterando la composición de la atmósfera que da como resultado el llamado efecto invernadero que atrapa el calor y aumenta la temperatura. Todos estos fenómenos al ocurrir simultáneamente producirán alteraciones en el clima y un aumento en la temperatura de los mares que derretirá más rápidamente el hielo en los casquetes polares, esto provocará un aumento en el nivel de las aguas de los mares que producirán inundaciones en las tierras costeras y la modificación morfológica de los continentes en donde vivimos, los hermanos Mayas dijeron que esta sería la forma como el planeta se limpiaría y reverdecería por todas partes. Según cálculos científicos, si los cambios en la temperatura del planeta continúan al mismo ritmo, en menos de 50 años no habrá picos nevados en ninguna parte del mundo. Veamos la siguiente situación que ocurre en La Antártida: allí la temperatura ha aumentado sobre los 2.5 grados en los últimos 25 años, esto ha causado que un gigantesco glacial se esté derritiendo desde su centro y no desde sus bordes (es sabido que cuando un estanque o lago helado comienza a derretirse, lo hace siempre desde su centro), además está apareciendo vegetación en lugares en donde antes no existía mas que hielo. Un enorme pedazo de témpano que antes unía la isla de James Ross con el continente se desprendió, desplazando su peso en agua. Con 70 kilómetros de largo por 40 de ancho y 200 metros de altura, es un mega glacial del tamaño de Luxemburgo, su mayor volumen se encuentra bajo el agua y solo una décima parte de él sobresale a la superficie, como el hielo es más liviano que el agua, al flotar se coloca en balance isostático, la fuerza centrífuga hace que se mueva hacia El Ecuador donde hay mayor temperatura y, por lo tanto, se derrite. Es un hecho seguro que los glaciales se están derritiendo y la expansión térmica de los océanos producirá una elevación del nivel general de los mares en todo el planeta, lo cual traerá tormentas más frecuentes y violentas. Los recientes acuerdos en torno al cambio climático desacelerarán el proceso, sin embargo, no lograrán detener la acumulación de gases en la atmósfera, el 50% de la población mundial vive cerca del mar, por lo cual millones de personas se verán afectadas y desplazadas de sus hogares. Las temperaturas registradas en 1998 establecieron record al ser consideradas las más altas en los últimos 600 años, sin embargo, este aumento de temperatura que ha venido ocurriendo no cambia rápidamente los niveles de agua de todo el planeta, será un proceso que tomará varios años, lo que sí puede lograrlo sería un cambio súbito de la corteza terrestre sobre su núcleo central lo cual ya ha ocurrido varias veces en el planeta al cambiar la posición de los polos. Hay muchas cosas que causan grandes tragedias que quisiéramos que nunca sucedan, pero al final siempre suceden, debería ser responsabilidad de cada persona producir resultados positivos a partir de sus acciones y al mismo tiempo crecer con las dificultades que se encuentren, asumir la vida, tomar decisiones de manera consciente, y abrir los ojos a las posibilidades que puede traernos un mundo en el que todos culpan a los demás por lo que sucede. Todo apunta a que algo significativo está a punto de ocurrir y ello causará que el agua y la tierra cambien de ubicación, áreas sobre el nivel del mar quedarán hundidas bajo las aguas, pero no debemos perder de vista que los cambios en la conciencia de la humanidad pueden alterar todas estas predicciones y modificar nuestro futuro pues, ultimadamente, el ser humano siempre tiene el control sobre su destino. Las predicciones indican que la Tierra se moverá a una nueva órbita, aparecerá un nuevo sol de color azul que será capaz de terminar con las enfermedades sobre el planeta, la vida del hombre durará 2000 años, los seres humanos tendrán cuerpos de luz, las comunicaciones se darán a través del pensamiento, y los libros serán cristales llenos de sabiduría que se podrán proyectar a voluntad. Lo importante es que toda la humanidad se una en un esfuerzo colectivo para remediar las causas que están conduciéndonos a la destrucción del planeta, esto requiere de una cooperación mundial; de no proponernos corregir los desequilibrios que hemos causado, seguiremos experimentando grandes niveles de dificultad, por ejemplo, si se siguen derritiendo los polos al ritmo actual, el nivel de agua de los mares de todo el mundo llegará a subir sobre los 6 metros. Los hermanos Mayas dijeron que la energía se mueve desde el centro de la galaxia a las Pléyades, y desde ahí hacia nuestro sol que se encarga de irradiarla hacia todo el sistema solar; la luna, Venus, Marte y Mercurio, principalmente, y los demás planetas reflejan hacia la Tierra esa energía, la cantidad reflejada depende de su ubicación en la órbita en que giran alrededor del sol y la posición de nuestro planeta, toda esa energía produce las estaciones, el clima, las mareas y las fases de crecimiento de todas las costas en nuestro planeta. Todos los pueblos aceptan la existencia de esa fuerza vital, Paracelso la llamó: Ebestrum, los egipcios la llamaron: Kal, los griegos: Pneuma, los hebreos: Ruah, los hindúes: Prana, los japoneses: Ki, los chinos: Chi, y los Mayas: Puah. El Haab contaba los meses y se basaba en el giro alrededor del sol, el Tzol-Kin contaba los días y se basaba en las fases de la luna; Tzol significa cuenta, Kin significa día. El Tzol-Kin es un calendario de 260 días, o sea 13 veces 20 días; 13 puntos de poder tenemos en las articulaciones principales del cuerpo: uno en el cuello, dos en los hombros, dos en los codos, dos en las muñecas, dos en las caderas, dos en las rodillas, y dos en los tobillos; 13 baktunes o períodos de 400 años hay en el gran ciclo de 5,200 tunes entre cada rayo sincronizador; 13 multiplicado por 4 da 52 que es el fractal del gran ciclo maya de 5,200 tunes; 13 es el número de la proporción cósmica, o sea la llave inter dimensional. Los hermanos Mayas coordinaban el giro de los dos calendarios (Haab y Tzol-Kin) cada 52 años, ya que ese era el período de tiempo que marcaba un nuevo inicio en común entre ambos, y representaba un fractal en la cuenta de tiempo que tarda en aparecer un nuevo rayo sincronizador de la galaxia. Cada 52 años, o sea cada 18,980 kines (días) ellos realizaban 13 días de fiesta en los que mostraban un profundo respeto hacia el fuego renovado y se festejaba el inicio de otro ciclo de 52 años. Estos 13 días de fiesta sincronizaban la longitud del año solar de 365.25 días en el año del Haab de 365 kines, es decir 52 por 0.25 nos da los 13 días que festejaban cada 52 años; en nuestro calendario Gregoriano hacemos ese ajuste cada cuatro años, a través de los años que denominamos bisiestos en donde se agrega un día (29 de febrero) para compensar el calendario, 52 dividido entre 4 es igual a 13. Por varias razones de peso los hermanos Mayas consideraban al número 52 de gran importancia en su cultura, incluso consideraban que un ser humano no adquiría su madurez sino hasta llegar a su cumpleaños número 52. Por la posición de los planetas en el sistema solar, hay unos días en los que se recibe más energía en la Tierra y que facilitan los procesos de toma de conciencia y crecimiento interior, si se está sincronizado con los ritmos naturales durante esos días, se llega a estados superiores de ser y de sentir; la posición especial de los planetas en sus órbitas concentra la energía hacia la Tierra y potencia todo lo que existe, 52 días de los 260 que conforman el calendario del Tzol-Kin son verdaderos portales energéticos, estos vibraban de manera particular por la energía recibida simultáneamente de todo el Universo. El corazón de la galaxia emite una serie continua de señales que conocemos como radioemisiones que permiten a todos los seres vivos del Universo sincronizarse armónicamente al utilizarlas. El número mágico maya es el 13 en tanto que el místico es el 7. Los seres humanos somos una forma electromagnética y el reflejo de la forma de onda inter dimensional de todo el Universo, somos el todo y la parte; cuando estamos en sincronía con las formas de onda, con los ciclos del sol, la luna y las rotaciones de los planetas, fluimos con la vida, encontramos la armonía y el secreto de todos los ciclos del Universo. En un año se experimentan 13 lunaciones, o sea la luna da 13 vueltas alrededor de la Tierra, mientras esta da un giro alrededor del sol cada año, los hermanos Mayas basaron el Tzol-Kin en sus movimientos, 13 ciclos de 28 días cada uno dan 364 días del año y uno de purificación para el recibimiento del año nuevo, suman 365. La luna tiene la influencia más fuerte sobre nuestro planeta después del sol. El calendario con el que contamos hoy en día obedece a la voluntad del emperador romano Julio César y del papa Gregorio XIII que lograron cambiar la medida del tiempo, se dividió el año en 12 meses desiguales con diferente número de días, se perdió un mes y una lunación completa se repartió en pequeñas cuotas de días entre los otros once meses del año, y con ella también se perdió la sincronía con la naturaleza y con el sistema solar. En nuestros tiempos modernos se mide el tiempo de manera mecánica, sin relación alguna con los ciclos naturales del planeta, la luna y el sol; los relojes le han dado otro sentido al paso del tiempo, al cual no percibimos como un movimiento entre sucesos naturales que nos muestran que formamos parte de una galaxia viva, vemos el Universo como si fuera un simple reloj, es decir una máquina insensible; también se cree que somos una rueda suelta en ese engranaje universal y que nuestra vida emocional, mental y psíquica está totalmente desconectada del Universo, este desajuste está enloqueciendo a todo el mundo sin que nadie se dé cuenta, la felicidad se mide en términos de una acumulación egoísta de cosas materiales y dinero sin que haya tiempo para nada. Para el hombre contemporáneo “el tiempo es oro”, esa es la consigna del sistema que ha llevado a la destrucción de unos con otros sin que la naturaleza y el planeta hayan logrado salir bien librados. Se mide solo para obtener provecho individual, el interés es la unidad de medida del paso del tiempo en el actual sistema de relaciones económicas y sociales, se mide solo para saber cuánto se trabaja y cuánto se gana, dentro de este concepto la naturaleza importa muy poco y por eso se contamina y se destruye al planeta. Los hermanos Mayas nos dejaron un mensaje alentador que nos informa que podemos evitar las catástrofes y la destrucción al sincronizarnos con los ciclos de la naturaleza. Lamentablemente, como ya ha sido mencionado anteriormente, el sistema de medición y división del tiempo, o sea nuestro calendario actual, no tiene sincronía alguna con los ciclos ni los tiempos de la galaxia, lo cual nos ha venido conduciendo a nuestra propia destrucción. Una de las vías que tenemos para lograr sincronizarnos con el planeta y la galaxia, consiste en modificar el calendario existente y reemplazarlo por uno que tome en cuenta las fases de la luna. Los hermanos Mayas tienen registros del tiempo desde hace miles de años, esto demuestra su dominio y conocimiento acerca de los ciclos del Universo, de haber querido hubieran podido continuar su calendario por miles de años en el futuro, sin embargo, este se interrumpe el día 22 de diciembre del año 2012 para llamar nuestra atención sobre los últimos 20 años del gran ciclo, pues durante estos SE DEFINE NUESTRO DESTINO. Desde 1999 quedan 13 años para que podamos ver el amanecer de un nuevo día galáctico de 26,000 años y los cambios que consigo traerá.
Se prohíbe cualquier forma de utilización de este material para fines lucrativos; con gusto les compartiré las 3 partes restantes tan pronto las termine de escribir.
(Respetuosamente –Mauricio Guzmán, Costa Rica)
Si mi pequeña y mortal opinión se viera engalanada por el aprecio de por lo menos una persona anónima a mi vida, por consider aquella una verdad, bastaría para ganarme un poco de grandeza e inmortalidad. Mauricio Guzman C. Costa Rica, América Central.
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V. En honor y agradecimiento a mis hermanos Mayas
E l tiempo maya es circular, avanza hacia adelante y hacia atrás simultáneamente, nunca termina y lo conforman ciclos que han existido siemp...
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Sin presumir cambias lenta y mágicamente, la mística oscuridad en un confiable amanecer, cual si fueras mujer pariendo que convierte su...
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H ace mucho, muchísimo tiempo atrás, en el infinito Universo del que aún la enorme mayor parte se desconoce, existía un planeta llamado Tie...
Excelente apreciacion ademas de interesante.
ResponderEliminarExito!