Hace mucho, muchísimo tiempo atrás, en el infinito Universo del que aún la enorme mayor parte se desconoce, existía un planeta llamado Tierra en una determinada galaxia y en un determinado sistema solar. Quien fuera todopoderoso para haberlo creado todo, quiso hacer una elección especial con ese planeta y decidió llenarlo de grandes maravillas. Por alguna razón muy propia, quiso ponerle más masa oceánica que continental, y todo iba bien; permitió la existencia de vida desde organismos microscópicos, hasta otros majestuosamente grandes, y todo iba bien; sin necesitarlo quiso crear una mente superior que administrara todo y así permitió el comienzo de la llamada raza humana, y todo iba bien. Todo era perfectamente hermoso, el todopoderoso dio libertad completa a los humanos para que gobernaran y se desarrollaran de la mejor manera posible, y todo iba bien; sin embargo, poco a poco muchas de aquellas mentes superiores se convirtieron en adeptas del odio y egoísmo, por lo cual la paz y la armonía comenzaron a opacarse, y todo empezó a ir mal. Aunque muchos de aquellos seres eran buenos, todo parecía estar bajo el yugo de la inmensa mayoría que, por sus actos, no eran tan buenos, y todo seguía mal; quisieron llegar a sentirse todopoderosos olvidándose de quien realmente lo era, se enfrentaron a muerte entre ellos por diferencias de todo tipo, desde lo visible como el color de piel, hasta lo invisible como la fe que profesaban, y todo seguía mal; en ciertas partes de la Tierra las reglas establecidas por ellos mismos eran exageradamente rígidas, mientras que en algunas otras eran prácticamente inexistentes; todo llegó a extremos, extrema riqueza versus extrema pobreza, gula versus hambre mortal, altos niveles de bienestar versus bajísimas condiciones de vida, y todo seguía mal. Todas las prácticas que propiciaban la falta de convivencia armoniosa y en paz, no se limitaron a ser algo presente solamente entre los mismos de aquella raza, ya que también arremetieron contra especies de animales y plantas, muchas de las cuales desaparecieron por completo, árboles, ríos, aire, mares, en fin casi nada salió bien librado de aquellos terribles actos; los seres humanos se dedicaron irracionalmente a tener sin importarles el ser, y todo seguía mal. Un día, entre los miles de millones de aquellas criaturas, surgió una que soñó ser un miembro más de aquella corriente fuerte de odio y destrucción, y pudo ver como todo acabó mal; al día siguiente esa misma criatura soñó ser uno diferente a la inmensa mayoría, logró encontrarse íntimamente con su ser dejando de lado el ambicioso deseo de tener que abrazaba a los demás, manifestó una hermandad amorosa con sus semejantes, y actuaba de manera considerada y respetuosa con el planeta, y pudo ver como todo fue mejorando y los seres humanos viviendo armoniosamente entre si. Al despertar, el humano se percató de que todo aquello había sido un simple sueño como igualmente le había ocurrido el día anterior, se sentó a la orilla de su cama, respiró profundamente y exclamó “a partir de hoy seré diferente”. Nadie sabe a ciencia exacta lo que sucedió con la Tierra y todo lo que en ella había, sin embargo, todos coinciden en que los humanos acabaron definitivamente con su propia raza o bien lograron evolucionar de forma armoniosa y pacífica a una dimensión más perfecta de la que hasta ahora se desconoce casi todo.
(Respetuosamente, Mauricio Guzmán. Costa Rica)
Friend, que profundidad! quedo totalmente a sus pies, Su amiga annie
ResponderEliminarEXCELENTE INSPIRACION DIOS TE DIO LA BENDICION MAS GRANDE DE PODER EXPRESAR TUS SENTIMIENTOS Y MANERA DE PENSAR POR MEDIO DE LA ESCRITURA, FELICIDADES QUE QUIERAS COMPARTIR CON LOS MORTALES.
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